El Cielo de la Noche del Sufragio Femenino en Francia
El 21 de abril de 1944, en plena guerra mundial, el Comite Frances de Liberacion Nacional adopto en Argel la ordenanza que concedia a las mujeres francesas el derecho al voto y a la elegibilidad. Tras mas de un siglo de luchas, las francesas se convertian por fin en ciudadanas de pleno derecho. Este mapa estelar captura la boveda celeste tal como aparecia sobre Paris en aquella noche de primavera en que la mitad de la poblacion francesa conquisto por fin la igualdad civica.
Contexto historico
El 21 de abril de 1944, en Argel, en la sede del Comite Frances de Liberacion Nacional, se firmo una ordenanza historica. El articulo 17 estipulaba que "las mujeres son electoras y elegibles en las mismas condiciones que los hombres." En una sola frase, un siglo y medio de exclusion llegaba a su fin. Las mujeres francesas, que habian sido mantenidas lejos de las urnas desde la instauracion del sufragio universal masculino en 1848, se convertian por fin en ciudadanas de pleno derecho.
Esta decision, tomada bajo la autoridad del general de Gaulle mientras Francia aun estaba bajo ocupacion alemana, habia sido preparada por decadas de lucha feminista. El camino habia sido largo, sinuoso y a menudo doloroso. En las primeras horas de la Revolucion Francesa, Olympe de Gouges habia redactado su Declaracion de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791, reclamando la igualdad entre los sexos. Esta audacia le costo la vida: fue guillotinada en 1793.
Durante todo el siglo XIX, las mujeres francesas habian librado una batalla encarnizada. Hubertine Auclert, apodada "la sufragista francesa," fundo en 1876 el primer grupo sufragista frances. Se negaba a pagar impuestos, argumentando que no podia haber imposicion sin representacion. Madeleine Pelletier, primera mujer interna de los hospitales psiquiatricos de Paris, militaba por el derecho al voto vistiendo ropa masculina como signo de protesta. Louise Weiss, periodista y politica, organizo en los anos treinta manifestaciones espectaculares, encadenando sufragistas a las rejas del Senado.
Sin embargo, Francia iba a la zaga de numerosos paises. Nueva Zelanda habia concedido el derecho al voto a las mujeres en 1893. Finlandia en 1906. El Reino Unido en 1918 para las mujeres mayores de treinta anos, y en 1928 para todas. Estados Unidos en 1920 con la 19ª Enmienda. Alemania y Austria en 1918. Francia, autoproclamada patria de los derechos humanos, era uno de los ultimos paises de Europa occidental en dar el paso.
Aquella noche del 21 de abril de 1944, mientras la ordenanza acababa de ser adoptada en Argel, el cielo de primavera sobre Paris — Paris aun ocupado, Paris a la espera de su liberacion — ofrecia un espectaculo de belleza serena. Leo reinaba en el cielo del sur, su forma majestuosa evocando fuerza y coraje. Regulo, el corazon del Leon, brillaba con resplandor real, como saludando esta conquista de la igualdad. La Osa Mayor, alta en el cielo del norte, desplegaba sus siete estrellas en un arco familiar.
Virgo, la Virgen, se alzaba al este, portando en su mano la espiga de Spica, simbolo de fertilidad y renovacion. Esta constelacion, una de las mas antiguas del zodiaco, ha sido asociada en numerosas culturas con deidades femeninas: Demeter entre los griegos, Isis entre los egipcios, la Virgen Maria en la tradicion cristiana. Su presencia en el cielo en esta noche de victoria para los derechos de las mujeres parecia particularmente elocuente.
Arturo, una de las estrellas mas brillantes del cielo primaveral, flamaba al este, guia celeste del Boyero. Geminis, con Castor y Polux, descendia hacia el oeste, mientras Jupiter, el planeta de la justicia y la autoridad, brillaba en el cielo vespertino, como sellando esta decision historica.
Paris vivia bajo la ocupacion. Las calles estaban sujetas al toque de queda. Los parisinos aun no sabian que, en menos de cuatro meses, la capital seria liberada. Pero en aquella noche de abril, bajo aquellas estrellas de primavera, una revolucion silenciosa acababa de consumarse a miles de kilometros de alli, al otro lado del Mediterraneo.
Habria que esperar al 29 de abril de 1945 para que las francesas ejercieran por primera vez su derecho al voto, en las elecciones municipales. Aquel dia, millones de mujeres acudieron a las urnas, algunas entre lagrimas, otras con sonrisas, todas con la consciencia de vivir un momento historico. En Argel, Lyon, Marsella y en el Paris por fin liberado, filas de mujeres esperaban pacientemente ante los colegios electorales, sus tarjetas de votante apretadas en las manos como tesoros.
El Senado, que habia bloqueado en seis ocasiones entre 1919 y 1936 los proyectos de ley sobre el voto femenino aprobados por la Camara de Diputados, ya no existia. La Tercera Republica, que habia negado sistematicamente este derecho a las mujeres, se habia derrumbado en 1940. Fue paradojicamente en el caos de la guerra y la ocupacion cuando las mujeres francesas obtuvieron lo que se les habia negado en tiempo de paz.
El papel de las mujeres durante la guerra habia sido determinante. En la Resistencia, mujeres como Lucie Aubrac, Germaine Tillion, Danielle Casanova o Bertie Albrecht habian arriesgado y a veces entregado su vida por la libertad de Francia. Habian sido agentes de enlace, habian escondido a resistentes y familias judias, habian saboteado instalaciones alemanas, habian transmitido informaciones vitales. Como podia seguir negandoseles el derecho al voto tras tales sacrificios?
El general de Gaulle escribiria en sus memorias que esta decision era una evidencia. Pero esta evidencia habia tardado ciento cincuenta y cinco anos en imponerse, desde la Declaracion de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 — una declaracion que, como su nombre indicaba, solo se dirigia a los hombres.
Hoy, este mapa estelar nos invita a alzar la mirada hacia las mismas estrellas que brillaron sobre Paris en aquella noche fundacional. La misma Virgo, el mismo Leo, la misma Osa Mayor que iluminaron aquella noche de abril de 1944 siguen iluminando nuestras noches de primavera. Las estrellas no conocen la discriminacion. Brillan con la misma luz para todos los seres humanos, hombres y mujeres por igual, recordandonos que la igualdad esta inscrita en el orden mismo del universo.